Historias

Despedida

enero 17, 2017
Nacimiento de Mamá, Despedida

Esta fotografía fue tomada hace más de 87 años. En ella se ven a una bella mujer sosteniendo a una niña de pocas horas de edad, mi madre. Sí, mi madre nació en una caravana en Guillena, Sevilla. Por muchos años ella pensó que era de Madrid, pues siempre había vivido allí. Pero la vida es caprichosa y mi abuelo trabajaba en los montes, en el Ministerio de Obras Públicas, abriendo caminos. En uno de esos viajes de trabajo se llevó a su familia, y como eran otros tiempos, no se sabía a ciencia cierta cuándo iba a nacer un bebé hasta que nacía. Así nació mi madre; y mi abuela ahí de pie, recién parida, hermosa para la foto. De una mano su hijo mayor, en su otro brazo Carmen de pocas horas de edad, y mi abuelo, orgulloso padre de la primera y única niña que tendría. Esta imagen ha estado conmigo desde que tengo recuerdos.

Las fotos de los nacimientos son siempre bonitas, la celebración de la vida. Nos han enseñado que los nacimientos son alegrías y las muertes son tristezas. En estos últimos meses, he aprendido que la muerte a veces trae alegrías también: la alegría de la fe, de la reconciliación, la alegría del perdón, la alegría de las visitas y llamadas de familiares y amigos que habían estado apartados por años, la alegría de una mirada o una sonrisa en el momento justo… Con el apoyo de los seres queridos no sólo se disminuye la tristeza sino que se transforma en alegría. Mi madre aceptó su enfermedad y su muerte con gallardía, con la elegancia que siempre la caracterizó y, sobre todo, con agradecimiento. Las últimas semanas estuvimos celebrando. Ella con su copa de cava y su salmón ahumado; nosotros simplemente a su lado viéndola disfrutar.

Hace unos meses, antes de saber que mi madre estaba enferma, tuve un sueño. En el sueño ella estaba sentada en su butaca, tranquila pero muriendo. Yo estaba a su lado, emocionada por ella, por el viaje que iba a emprender. Sabía que algún día yo también emprendería ese viaje, que a todos nos toca, y que sería una gran aventura. Me desperté contenta, con la ilusión que dejan los sueños bonitos. Esa sensación aún la conservo. Mi madre ya emprendió ese viaje, y sé que algo bueno le espera. Es el momento de brindar y yo brindo por ella.

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